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El AUSP, universidad colaboradora de la Jornada de Bioética del Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar de Barcelona (15 noviembre 2025)

30 Octubre 2025
El AUSP, universidad colaboradora de la Jornada de Bioética del Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar de Barcelona (15 noviembre 2025)

La Jornada, con el lema «La familia y el final de la vida: luz de esperanza», cuenta con la participación del Dr. Joan Costa, delegado de Pastoral Social de Barcelona y profesor de la Facultad de Teología de Catalunya (AUSP).

El sábado 15 de noviembre, de 9.00h a 18.30h, tendrá lugar en el Aula Magna de la Universidad Internacional de Cataluña (Inmaculada, 22. Barcelona) una Jornada de Bioética que tiene como lema «La familia y el final de la vida: luz de esperanza». Lo organiza el Secretariado Diocesano de Pastoral Familiar de Barcelona y Family Global Compact, y cuenta con la colaboración del AUSP –entre otras instituciones universitarias-.

Esta jornada –que tiene entrada libre– pretende, a través de ponencias y mesas redondas, descubrir nuevas miradas para entender esta etapa como un regalo y una oportunidad de cuidar con dignidad y esperanza. Expertos del mundo académico, médico y espiritual hablarán de temas tan esenciales como el duelo, el consuelo, el cuidado en las residencias, el testamento vital y los retos éticos frente a la enfermedad y la fragilidad.

El Dr. David Abadías, obispo auxiliar de Barcelona, ​​abrirá la jornada con la ponencia "El Magisterio y las personas mayores"; a continuación, la Dra. Gabriella Gambino, subsecretaria del Dicasterio por los Laicos, la Familia y Vida, hablará de “El acompañamiento familiar del final de la vida”; y, finalmente, la Dra. Montserrat Esquerda, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna-URL, impartirá la conferencia "El duelo y el consuelo por la pérdida de un ser querido".

Por la tarde tendrán lugar dos mesas redondas, que versarán sobre "El regalo de una vida larga y llena" y "El acompañamiento integral y los retos éticos al final de la vida". Cerrará la jornada Dr. Joan Costa, profesor de la Facultad de Teología de Cataluña (AUSP).

Entrevista al Dr. Joan Costa, delegado de Pastoral Social de Barcelona y profesor de la Facultad de Teología de Catalunya (AUSP), sobre los objetivos de la Jornada de Bioética: "Vivimos en una sociedad más deshumanizada, que desconoce el sentido del dolor".

Vivimos un tiempo en el que nos cuesta asumir determinadas situaciones que nos lleva la vida. ¿Somos una sociedad menos madura?

Más que madura, yo diría más deshumanizada. El gran problema reside en el desconocimiento del sentido del dolor. El ser humano busca encontrar sentido a todo lo que le ocurre, a todo lo que vive, a todo lo que le rodea. Cuando nos negamos a buscar sentido a la realidad que nos rodea, de algún modo nos negamos a nosotros mismos, y por eso acabamos deshumanizándonos.

¿Desde la fe es más fácil afrontar estas cuestiones?

Entender el sentido último del dolor sólo se descubre desde la fe. Juan Pablo II ya explicó a la exhortación Salvifici Doloris que el dolor tiene muchos sentidos. El sentido moral nos ayuda a crecer con fortaleza, con capacidad de asumir contradicciones; el sentido humanizador nos ayuda a sacar lo mejor de nosotros mismos al descubrir en el dolor ajeno un llamamiento a darnos, a estar al lado, a apoyar, a amar a quien sufre; y el sentido cristiano del dolor es entenderlo desde el misterio de Cristo: Él sufre todo el dolor humano y lo transforma, lo transfigura en camino de redención y de santidad. Por eso, sin Dios, entender el sentido del dolor es muy complicado.

¿Por qué la Iglesia nos aporta seguridad?

Tenemos, incluso, un sacramento, el de la unción de los enfermos, que nos da a entender que ante todo el mal que pasamos y, sobre todo, lo cercano a la muerte, Dios nos dice que Cristo lo ha sufrido antes que nosotros, lo ha sufrido por nosotros, y ahora lo sufre con nosotros; y que le ha asumido en su vida para redimirnos, para abrir las puertas de la eternidad. Por tanto, todo nuestro dolor ahora está lleno de contenido, un contenido redentor y salvífico, aparte de humanizador en la medida en que sabemos afrontarlo. Además, el dolor tiene punto y final, porque hay un cielo que nos espera y, por tanto, siempre podemos tener esperanza.

¿Qué pretende la jornada del próximo sábado 15 de noviembre?

Hacer abrir los ojos sobre la verdad de la dignidad humana cercana a la muerte, y entender cuál es la forma humana de afrontar este momento de nuestra vida en cada una de las ponencias que iremos presenciando. Por tanto, es un toque de atención a otras alternativas, que tratan de acabar con el dolor acabando con las personas que sufren. Nosotros, lo que pretendemos es afrontar la realidad del dolor humanizando y santificando a las personas que lo padecen.

Uno de los temas que tratará son el testamento vital, los retos éticos ante la enfermedad y la fragilidad. ¿Por qué la familia es también clave en estos puntos?

Porque en el sentido del dolor, que explicaba Juan Pablo II, hay uno que es escuela de humanidad, porque el dolor es ajeno; es como una llamada a nuestra compasión y, por tanto, estar a su lado, acompañarle. Y eso se nota que en los lugares donde están los cuidados paliativos: hay gente que acompaña a las personas que sufren, que nunca suelen pedir la eutanasia.

¿Por qué?

Porque se sienten acompañados, porque se sienten queridos, porque no están solos. Y éste es uno de los llamamientos que el dolor hace a la humanidad: recordar que debemos estar al lado de aquel que sufre. Cómo afrontar al final el testamento vital es “no me deje solo, quiero sentirme acompañado”. Y ésta es la realidad de un fin de la vida digno de un ser humano.

Hay que diferenciar entre sedación paliativa y eutanasia, que no es lo mismo...

Totalmente. La sedación paliativa es, en tanto que el paciente no es capaz de asumir el dolor que está sufriendo, ir atenuando con la sedación. Incluso hay una llamada sedación terminal, en la que seguramente aquel paciente que ya no volverá a la conciencia se le aplica para que no sufra, no para acabar con su vida. Sin embargo, la eutanasia es administrar fármacos para acabar con la vida del paciente, para acabar también con el dolor. Son formas de afrontar la realidad, no antagónicas.

¿Cuál es la mejor manera de ayudar y transmitirle esperanza al enfermo, ante la inminencia del final de su vida?

Que se sienta seguro, que se sienta amado, que se sienta ayudado, que vea que no hemos abandonado la lucha por su confort, por ir atenuando el dolor en la medida de lo posible, y casi siempre es posible. Debe sentir que su presencia es un regalo para todos los que le aman y, por tanto, debe sentirse valorado. Lo peor de un enfermo es que se sienta abandonado.

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