Entrevista a la Dra. Mireia Freixa: «Gaudí sintonizó con la ideología cultural del Noucentisme»
La historiadora del arte analiza el entorno cultural, político y religioso que configuró la trayectoria de Antoni Gaudí y su evolución desde la Renaixença hasta el Noucentisme.
El Congreso Internacional «Gaudí: arte, belleza, misterio» celebrado los días 25, 26 y 27 de febrero de 2026 en el AUSP se ha convertido en un espacio para profundizar en la dimensión artística, espiritual, intelectual y humana de Antoni Gaudí. Durante tres días, expertos, estudiosos de Gaudí han ayudado a comprender por qué la obra gaudiniana continúa interpelando nuestro tiempo.
Entre las ponencias que se impartieron destaca la que pronunció la catedrática emérita del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona, doctora en Filosofía y Letras, miembro del Grupo de Investigación de Modernismo y Noucentisme de la UB y también colaboradora de la Facultad de Historia, Arqueología y Artes cristianas Antoni Gaudí (AUSP), Mireia Freixa. Su conferencia llevaba por título: Una aproximación al entorno cultural y político de Antoni Gaudí.
¿Cómo era el entorno cultural y político que vivió Antoni Gaudí?
Pues era muy, muy y muy rico. Y esa es una de las ideas que desarrollé en la conferencia. Fundamentalmente, se ha hablado de Gaudí como un arquitecto del Modernismo, y lo que expliqué es que es una persona formada en el ambiente de la Renaixença. Este hecho es muy importante para él. La Renaixença, en la Renaixença romántica evoluciona como arquitecto modernista, pero, en realidad, con lo que acaba sintonizando es con la ideología cultural del Noucentisme. O sea, una trayectoria larga, como larga fue su vida.
¿Cuáles fueron sus influencias?
Yo creo que todas. Era una persona sensible, con las antenas puestas a todo, y tuvo intereses muy diferentes. Las influencias dependían de los entornos, de los diferentes entornos entre los que se movió.
En la ponencia habló de catalanismo pastoral. ¿Cómo se podría definir esta corriente?
Hablo de catalanismo pastoral, que es un concepto tomado de un escritor. Sobre todo en su última época, Gaudí estuvo muy vinculado a la trayectoria de la Iglesia, una persona muy vinculada con el arte litúrgico, muy preocupada por las cuestiones sociales de la Iglesia, y dentro de la historia de la Iglesia, sobre todo desde el canónigo Cardó, se ha hablado de que había habido dos corrientes en la Iglesia catalana. Una era más liberal y la otra más conservadora; para entendernos, porque no era exactamente eso. Y justamente una de las cosas que había hecho esta Iglesia más liberal era defender el catalanismo. Entonces, lo que realmente ahora se está viendo es que desde el catalanismo se defendió, desde todas partes, este concepto de catalanismo pastoral, porque en un entorno en el que la gente hablaba esencialmente en catalán, lo que defendían desde la Iglesia es que se tenía que llegar al pueblo en catalán.
Por eso hablo de que el catecismo se tenía que explicar en catalán, que se tenía que predicar en catalán y no en latín, porque esa era un poco la opción: entre un lenguaje universal, que era el latín, que es lo que quería ser la Iglesia, universal, y, en cambio, una Iglesia que llegaba mucho más al pueblo, en catalán. Por eso hablamos de catalanismo pastoral, y que todos, incluso los más integristas, como Sardà y Salvany, que era de Sabadell y que representaba la corriente más integrista de la Iglesia —que decía que “el liberalismo es pecado”—, defendía que la catequesis debía hacerse en catalán. Por eso hablo de catalanismo pastoral.
Y Gaudí estaba de acuerdo con esto...
Sí, Gaudí estaba en ese entorno, aunque después también vio que estas dos corrientes no eran tan claras, sino que estaban muy interrelacionadas unas con otras; porque, al fin y al cabo, los josefinos, que eran los que promovieron a Sardà y Salvany, eran una línea como más integrista. En cambio, el obispo Torres y Bages podía tener una vía más abierta. Como estos campos no son tan claros, hay una fusión entre unos y otros.
¿Y cuáles fueron los personajes que lo marcaron en su primera etapa en Reus?
Reus, en aquel momento, era una ciudad importante. Era la tercera ciudad de Cataluña. Eso de “Reus, París y Londres” no es ninguna tontería. Era una ciudad con una potentísima industria y una clase obrera muy fuerte. Fue uno de los centros del anarquismo catalán. Y eso lo vivió Gaudí. Y, sobre todo, el sexenio democrático, entre 1868 y 1874. Gaudí se formó en ese entorno. Y recibió toda esa influencia, seguramente a partir del tío de uno de sus compañeros de escuela, que era Eduard Toda, el que después fue egiptólogo, diplomático... Se llamaba Güell, pero no tenía nada que ver con Eusebi Güell, y era una persona muy importante dentro de estos entornos. Era una burguesía liberal muy progresista, y al mismo tiempo una fuerza obrera muy potente, también.
¿Y qué relación tuvo Gaudí con Lluís Domènech i Muntaner, autor, entre otros edificios/monumento, del Hospital de Sant Pau de Barcelona, en la otra punta de la Avenida Gaudí?
Es curioso contraponerlos uno con otro, porque Domènech i Muntaner y Gaudí son prácticamente de la misma edad; se llevan solo dos años de diferencia. Gaudí es un poco más joven. Pero, a pesar de ser de la misma edad, Domènech, que era de mejor familia, termina la carrera antes.
¿Por qué?
Porque se puede permitir terminarla en Madrid. En Barcelona se podía estudiar arquitectura, pero no obtener el título de arquitecto. Para obtener este título había que ir a Madrid a estudiar. Y Gaudí no lo pudo hacer. Por eso estuvo trabajando con otros arquitectos. Este hecho llevó a la paradoja de que, siendo prácticamente de la misma edad, Domènech, recién licenciado, fue profesor de Gaudí. No profesor directo, pero sí que estaba en tribunales de exámenes...
Pero los dos tenían el mismo entorno, ¿no es así?
En un primer momento, durante el momento de la Renaixença, ambos están vinculados con el centro excursionista y con el Ateneo barcelonés, pero no consta que tuvieran una amistad, ni mucho menos. Realmente, era un conocimiento, una relación que debía existir, e incluso hay un documento muy curioso de Josep Pla, en los Homenots, cuando habla de Gaudí, que recoge un testimonio de Domènech i Montaner, en el cual dice cosas que no sé si son verdad o no son verdad. No se puede documentar, pero tengo conocimiento de que Domènech i Montaner dice que Gaudí, de joven, era una persona muy, muy, muy, muy... antisistema —podríamos decir, en lenguaje de hoy—, cosa que podría ser cierta, pero no del todo.
¿Y de la relación entre Gaudí y Eusebi Güell... Cómo se influyeron mutuamente?
Cuando hablamos de una obra, de un proyecto arquitectónico, de una construcción arquitectónica, para ser más exactos, no hablas solo del arquitecto: hablas del arquitecto y del comitente. Está claro que quien hace el encargo es muy importante, porque es quien dice cómo debe ser. Y con las obras más importantes que hizo Gaudí para Güell, que a mi entender son el Palacio —por supuesto—, el Park Güell, y también yo cuento todo el conjunto de la Colonia Güell, porque aunque él solo proyectó la iglesia, es todo el conjunto. Güell quiso trabajar con el más importante, con el más original de los arquitectos, pero hay mucho de los dos en toda la producción de Gaudí.
¿Por qué fue clave la Cuaresma del año 1894?
Se le mueren con poco tiempo de diferencia Josep Maria Bocabella y Manuel de Dalmases, dos personas clave. Y también el obispo Grau, que había hecho que le encargaran el Palacio Episcopal de Astorga. No olvidemos que en esta primera época, antes del primer Modernismo, Gaudí había trabajado mucho en el norte, estaba haciendo Astorga y la Casa Botines de León. El proyecto episcopal de Astorga era muy importante. Era un proyecto financiado por el Estado. Y el obispo Grau, que lo conocía porque era de Reus, y por quien tenía un gran respeto, fue quien lo inició en el tema de la liturgia; probablemente, también antes de la gran reforma litúrgica que hubo ya en el siglo XX. El obispo Grau, en 1890, ya empezó a influir en Gaudí en estos temas. El obispo Grau murió de manera repentina, en un accidente de caballo, y eso a Gaudí lo trastornó profundamente.
En ese momento también toma la decisión de mantenerse célibe, porque en ese momento había intentado cortejar a una profesora de Mataró, que ya estaba comprometida, o sea que era algo ya inviable. Y fue entonces cuando dijo que él no estaba hecho para el matrimonio. Y todo eso lo llevó a hacer una profundísima reflexión. Gaudí reflexiona mucho sobre sí mismo, y a partir de ese momento se dedicará sencillamente a su obra, y la Sagrada Familia cada vez adquirirá más protagonismo.
Para terminar me gustaría hablar de los últimos años de la vida de Antoni Gaudí...
Gaudí murió a los 73 años, una edad que para la época era bastante avanzada. Y murió trabajando, todavía en la Sagrada Familia. Tenemos que entender que estaba haciendo una obra que estéticamente no se veía nada en su tiempo, porque estábamos en pleno Noucentisme, pero, en cambio, era una obra asumida por la sociedad, entendida por todos. Y al fin y al cabo se estaba financiando sola.
¿Por qué?
Porque era una obra noucentista, en el fondo. Y Gaudí hace esta transformación de inscribirse profundamente en el programa ideológico del noucentisme, que es asumir como este dirigismo de la sociedad culta y preparada catalana, burguesía, una especie de paternalismo frente a todas las demás clases sociales, menestrales, obreros..., para crear una nueva Cataluña.
Los últimos doce años de su vida los dedica únicamente a la Sagrada Familia, cuando deja de trabajar en el Park Güell y en la Colonia Güell, a raíz de la enfermedad de Eusebi Güell. Es cuando se queda a dormir a menudo en la Sagrada Familia. Se traslada a vivir a su lugar de trabajo en el templo. Y vive en condiciones muy precarias.
Hace una vida de dedicación a su obra. Y eso lo convirtió, podríamos decir, en una especie de santo laico entre la sociedad. Porque representaba muchas cosas, no solo una idea religiosa, sino una manera de entender Cataluña, una manera de entender la sociedad, una manera de trabajar y de relacionarse con los obreros de la Sagrada Familia.
Fallece el Dr. Josep Perarnau, reconocido teólogo e historiador, profesor emérito de la Facultad de Teología de Cataluña